
José Luis Enríquez Ambell/Café de mañana
Juanito el del PRI
Como no se trata de truncar lo que puede ser el principio de una brillante carrera política y a fin de respetar el anonimato de un chavo al que se le enredó la lengua con el cerebro, al protagonista de esta historia verídica le pondremos el nombre de Juanito.
Este lunes, Juanito, que se dice priista y pertenece a la Juventud Popular Revolucionaria de ese partido, le dio un calambrazo a la cúpula del PRI al señalar que es necesario que se investigue a los estudiantes de la UV por las supuestas agresiones que han recibido de parte del gobierno estatal y, sobre todo, que aporten las pruebas necesarias para que las autoridades (e imagino que la sociedad civil) les crean.
Juanito llegó al café La Parroquia a presentar a Agustín Arcos, como su gallo para dirigir a las juventudes populares revolucionarias del tricolor, y la cosa no hubiera pasado a mayores de no ser porque la lengua le jugó una mala pasada y comenzó a enredársele al grado que los reporteros no supieron si el PRI estatal está con los manifestantes de la UV en su lucha porque aparezcan los normalistas de Ayotzinapa o desea con toda el alma que los metan mil años al bote.
Mientras más hablaba, más se enredaba el pobre Juanito sobre todo cuando insinuó que con tal de ganarse un lugar en los medios de comunicación o por llamar la atención, los estudiantes veracruzanos pudieran estar mintiendo.
Para esos momentos más de un reportero había hablado a las oficinas del partido nomás para saber si las barrabasadas de Juanito eran la postura del PRI, y de inmediato les contestaron que las palabras del chamaco eran a título personal o del grupo que representa, pero de ninguna manera son la postura del PRI ni de su lideresa Elízabeth Morales, quien en más de una ocasión ha declarado públicamente su apoyo a la libre manifestación de ideas tanto de grupos sociales como de jóvenes universitarios.
Total que para salvar la tarde entró al quite un chavo llamado Carlos y soltó un choro más congruente que el de Juanito. “Estamos consternados ante los hechos de violencia en el país… Notamos la poca o nula participación de los jóvenes del PRI por definir una posición con respecto a los acontecimientos de Iguala… Pese a que nuestro posicionamiento pudiera no ser la postura oficial de nuestro partido, manifestamos nuestro decidido rechazo y reprobación por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, respetamos la investigación de la Procuraduría General de la República y compartimos la esperanza de los jóvenes y de sus familias por encontrarlos con vida”.
Con esto Carlos salvó la conferencia de prensa y evitó dos cosas: que expulsaran a Juanito del PRI y que los anarquistas fueran a rociarle gasolina a las oficinas del partido.
En descargo de Juanito hay que decir que puede que tenga razón. Muchos jóvenes han acusado a las autoridades de hostigamiento e incluso de amenazas. Puede que las acusaciones sean ciertas o no. Pero pretender que son unos pinches mentirosos y decirlo públicamente, sobre todo en estos tiempos y así como está el país, fue una grave falta de tacto del chavo al que seguramente en las próximas conferencias de prensa lo ocuparán para todo, menos para que abra el pico.