
Espartaqueada Nacional: llamado a la acción revolucionaria
El Tri y el círculo vicioso
Ahora que ya terminó la fiesta de Brasil 2014 con Alemania como digno campeón, Argentina como digno subcampeón y Messi como el jugador del Mundial… ah chingá ¿Leo Messi? Caray con la FIFA, el tipo es un genio y es a todo dar pero este no fue su Mundial.
Repito, ahora que ya terminó la Copa del Mundo de Futbol es bueno hacer (como decían los clásicos) un análisis sin apasionamientos de la actuación del Tri y salvo tu mejor opinión, lector, pienso que su participación fue mediocre tirando a mala.
Los mundiales se han convertido en un penoso círculo vicioso tanto para la afición como para los jugadores mexicanos ya que crean excelentes expectativas, se pasa a la siguiente ronda e invariablemente viene el caos en el cuarto partido.
Quizá en este Mundial las expectativas fueron mayores por el pésimo desempeño que mostraron los muchachos en la fase eliminatoria y la forma en que calificaron. Cuando todo parecía perdido pasaron de panzazo y de lástima gracias al triunfo de Estados Unidos sobre Panamá y a dos victorias ante Nueva Zelanda. Luego vinieron tres juegos de despedida en donde se ganó, se empató y se perdió. ¿Hubo cambios positivos? No, palabra que no. Acaso más motivación y entrega, más ganas, pero el futbol siguió siendo el mismo.
Ya en el Mundial se le ganó a Camerún, se empató con Brasil y se triunfó ante Croacia. La Piojomanía hizo explosión nacional. Todas querían un hijo de Miguel Herrera, Memo Ochoa tuvo una actuación memorable, Héctor Herrera fue la gran bujía, Rafa Márquez se consagró, Gío anotó tres veces y le anularon dos goles, Guardado jugó como los ángeles y el ¡México, México, México! volvió a salir tronante de las gargantas aztecas. Pero llegó el juego contra Holanda y todo volvió a la normalidad, a nuestra realidad, a lo que somos en el panorama futbolero mundial: mediocres por donde se nos mire.
Otra vez nos quedamos en la antesala, en la orilla, en el pinche ya merito. Otra vez llegó la frustración y el desencanto. Otra vez, otra vez…
Por mucho que se diga que el clavado de Robben no fue penal (que no lo fue) y que nos robaron los árbitros. Lo cierto es que a los chavos del Tri les faltaron agallas para seguir atacando cuando los holandeses estaban en la lona, sobre todo después del gol de Gío. Inexplicablemente se echaron para atrás y ahí valió gorro todo.
Ahora viene la espera de cuatro años, los juegos de preparación y el análisis de jugadores. Rafa, Guardado y Gío probablemente no estarán en Rusia. El Piojo Herrera tiene continuidad hasta el 2018 pero eso es muy relativo. Si pierde dos partidos importantes lo chisparán sin remedio porque doña Federación Mexicana de Futbol no quiere volver a pasar los sustos y soponcios que pasó en la eliminatoria anterior.
Si el Tri va a Rusia su ilusión será jugar el quinto partido y la esperanza de la raza será esa. Pero si en el cuarto juego los retachan, por donde se le mire será otro fracaso y los seleccionados volverán a subirse al círculo vicioso de la mediocridad. Mediocridad que los acompaña después de cada Mundial y que no los ha soltado desde 1930.