VERACRUZ, Ver., 6 de enero de 2016.- Con la lectura de un pequeño informe de labores, la presidenta de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, Anilú Ingram Vallines, pidió licencia como diputada local para ir por la diputación federal por el distrito XII de Veracruz Urbano; sin embargo, con su salida de la legislatura, incumple una de sus promesas de campaña firmadas ante un notario público: la de cumplir con su periodo de tres años en la curul.

Y es que en plena campaña para ganar la diputación en el distrito XX, que abarca el centro y zona norte de la ciudad de Veracruz, en mayo de 2013, la comunicadora emuló los compromisos notariales que en ese entonces hizo Enrique Peña Nieto, cuando buscaba la Presidencia de la República abanderado por el PRI y el Partido Verde Ecologista de México.

En esas fechas, Ingram Vallines acudió a un acto protocolario ante la militancia de los partidos que conformaban la coalición Veracruz para Adelante y firmó ante la Notaría Pública número 59, a cargo de Israel Ramos Mange, su promesa de campaña que consistía en permanecer legislando mil 97 días.

En entrevista dijo en esa ocasión: “Hago el compromiso, ante ustedes los ciudadanos que, de contar con su preferencia y su voto este 7 de julio, yo, Anilú Ingram, trabajaré los mil 97 días como su representante en el Congreso. Voy a cumplir íntegramente con mi mandato», subrayó.

Sin embargo, este lunes, ese compromiso fue echado a la basura pues en pocas horas, Belén Fernández del Puerto, suplente de la ex Presidenta del Congreso, tomará posesión como diputada local tras despachar como directora del DIF Municipal.

Anilú Ingram Vallines firmó ese compromiso presionada por la oposición y los ciudadanos que reprochaban a la clase política que los funcionarios y servidores públicos brincaran de un cargo a otro, sin cumplir ninguno de sus periodos y procesos.

El claro ejemplo, en la ciudad de Veracruz, era la entonces alcaldesa priista, Carolina Gudiño Corro, quien había ganado una diputación local y de ahí brincado a la federal, sin cumplir sus periodo de tres años. Luego, de la federal se fue a competir por la Presidencia Municipal, también sin acabar su trienio.

Los constantes cambios en sus puestos hicieron que la población jarocha apodara a Gudiño Corro como “brincolina Gudiño”o la “diputada chapulina”, sombra que empezó a seguir a Anilú tras su postulación a la diputación local y la llevó a comprometerse a no repetir la historia de la ex edil, cosa que no pudo cumplirle a los veracruzanos.