
Carlos Ernesto Hernández, listo para sus encuentros con la gente
XALAPA, Ver., 28 de abril de 2014.- «Hoy estamos celebrando a dos personas que fueron débiles, que fueron pecadores, pero que cuando recibieron el llamado de Dios, se entregaron total y completamente a él y entonces Dios hizo maravillas a través de ellos”, aseguró el arzobispo de Xalapa, Hipólito Reyes Larios, durante su homilía dominical.
Luego de comentar la ceremonia de la doble canonización de los papas Juan Pablo II y Juan XXIII, el jerarca de la iglesia veracruzana aseguró que Juan Pablo II no era perfecto, no era Dios sino un santo, un hombre que fue fiel a la gracia de Dios y que respondió a lo que éste le encomendó.
Al resaltar las virtudes del nuevo santo, el papa polaco, el arzobispo de Xalapa reconoció que “no faltará por ahí alguien que diga, que se le coló el padre Maciel”, sin embargo subrayó que en última instancia también fue un ser humano con defectos.
En este sentido recordó que el papa fue débil y pecador, pero que se entregó completamente a Dios. “¿Cuántas cosas maravillosas hizo el papa Juan Pablo? ¿Cuántas conversiones? ¿Cuántas vocaciones a la vida sacerdotal? ¿Cuánto amor a la familia?”, señaló a los fieles este domingo.
Durante la celebración de la eucaristía, Hipólito Reyes señaló que ser cristiano significa que uno acepta que es pecador y que tiene muchas tentaciones, pero una vez que se acepta esto, entonces entra la misericordia de Dios. “En la debilidad humana es como mejor se manifiesta el poder de Dios. (…) pero si nosotros no le hacemos segunda a la gracia de Dios, entonces otra vez caemos en nuestros pecados, y las reincidencias son peores”.