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Quirino Moreno Quiza/Repechaje
La lucha contra el nepotismo, al igual que contra la corrupción y la inseguridad, fueron banderas de batalla de López Obrador, nada más mientras llegaba al poder, ya instalado en él, culpó de todo a los que estaban antes, pero igual que con los otros dos ejemplos, el nepotismo, los compadrazgos y los negocios familiares al interior de las huestes morenistas han sido el sello de la casa. Sin embargo, al enviar la presidenta Sheinbaum la iniciativa de reforma constitucional para acabar con la herencia de plazas y encargos, parecía que por fin algo se estaba haciendo bien en este gobierno, que sólo ha sabido matar la pata una y otra vez. Pero era demasiado bello para ser verdad, al menos por el momento.
Y es que no se puede tampoco dejar de la noche a la mañana esa bonita tradición de heredar a los familiares el fruto conseguido a base de mucho esfuerzo… de otros, claro está, pero esfuerzo al fin, porque el hueso tampoco es como que se dé en macetas, por lo menos no para los primeros que llegan y preparan el camino para sus seres queridos y a veces no tanto, como el caso de la hermana de Cuauhtémoc Blanco, a quien le dio un puesto de alto nivel, pero se lo quiso cobrar con incestuosos favores y ahí fue donde las cosas terminaron mal.
Si bien esta semana se aprobó en el Congreso de la Unión la Ley Antinepotismo, el Partido Verde, por conducto de su líder de bancada en la Cámara Alta, Manuel Velasco, rápido pidió que se modificara para que entre en vigor, pero hasta el 2030, porque todavía les falta mucha familia por colocar y como Morena anda igual o peor de comprometido pues ni tardo ni perezoso el coordinador de los senadores guindas, Adán Augusto López, le hizo segunda.
Tres son los casos en concreto que les interesan a estos dos partidos para agenciarse para sus familiares igual número de gubernaturas, como son: San Luis Potosí, que actualmente gobierna Ricardo Gallardo Cardona, alias “el Pollo”, del Partido Verde, quien dejaría como sucesora a su esposa la senadora Ruth Miriam González Silva. Por otra parte, el actual mandatario estatal en Zacatecas, David Monreal, estaría heredándole a su hermano Saúl Monreal, también legislador federal, el cargo para que siga siendo morenista y, obviamente que no se iba a quedar con las ganas, el también senador por Morena Felix Salgado Macedonio quien buscará ahora sí gobernar Guerrero, luego de que, debido a denuncias en su contra por el delito de agresión sexual y gastos de campaña sin comprobar, tuvo que dejarle la candidatura a su hija Evelyn, quien ganó y que ha demostrado así dos cosas, que le queda grande el cargo y que los guerrerenses, tal como lo dijo su padre, van a votar por quién él les indique.
Por lo pronto la presidenta Sheinbaum ya apechugó que la reforma entre en vigor hasta el 2030, pero no dejó de opinar que no está bien que se herede el puesto, sean del partido que sean, señalando incluso que en los propios estatutos de Morena, supuestamente, se prohíbe ese tipo de nepotismo, aunque en los hechos se sabe que, por el contrario, es casi, casi una obligación colocar a cuantos familiares y amigos se pueda en la nómina, y para muestra basta dar un repaso a los apellidos Alcalde, Taddei y Batres; aunque los que siguen multiplicándose en los gobiernos morenistas y al interior del propio partido son los López, porque ya le hallaron el caminito y entendieron que lo mejor de los cargos se queda en la familia.