
Carlos Ramírez/Indicador político
Con fundamentada seguridad puedo decirle que de las 12 gubernaturas a disputarse el próximo mes de junio, el PAN puede competirle el triunfo al PRI en 5 estados: Tlaxcala, Tamaulipas, Oaxaca, Puebla y Veracruz. Ahora bien, bajo el entendido que competir no significa ganar, el blanquiazul obtendría la victoria en 3 de ellas: Tlaxcala, Puebla y Tamaulipas.
De esta manera, de acuerdo a mis proyecciones, el PAN y los dos puntos porcentuales que le abone el PRD en todas ellas, menos Tlaxcala, donde no se concretó la alianza, perdería cuando menos 9 gubernaturas de las 12 a renovarse, entre ellas, la que más votos reparte de todos los estados en disputa, y a la cual, se ha bautizado como «la joya de la corona»: Veracruz.
¿Qué significa para Manlio Fabio Beltrones y Carolina Monroy ganar en Veracruz? Es claro, vencer en un estado donde la imagen del PRI y sus gobernantes cuenta con una desacreditada percepción en la opinión pública, y donde además, no ha habido alternancia, significa comunicar que el PRI unido gana hasta en los escenarios más adversos, lo cual, de paso, abonaría mucho de cara al 2018.
¿Qué significa para el PAN ganar Veracruz? Lo es todo. De hecho, fuentes acreditadas del CEN blanquiazul me han dicho que en un escenario muy obscuro, perder todos los estados pero vencer en Veracruz mantendría parte de su dignidad politica intacta; es decir, en términos futboleros, si el América tuviera una temporada para el olvido pero lograra derrotar a la Chivas en su casa, habría salvado un poco el honor…de ese tamaño es la «joya de la corona» para el panismo.
¿Qué significa para el PAN perder en zona jarocha? Un golpe brutal a su dignidad y a la de su dirigente nacional. Si el blanquiazul y el PRD no vencen al PRI en la que quizá sea su mejor oportunidad en la historia electoral de Veracruz, Ricardo Anaya vería seriamente afectadas sus aspiraciones hacia el 2018, y por supuesto, perdería liderazgo frente al grupo interno opositor de la ex primera dama, Margarita Zavala de Calderón.
Toda estrategia política regularmente contempla tres etapas: la primera incluye el movimiento previo al inicio de las «hostilidades»; la segunda, el tiempo de la campaña en sí, y la tercera, esa semana previa a la votación. En cada uno de estos momentos las preferencias de los ciudadanos se modifican, y por ende, los números en las encuestas. Las elecciones se ganan en los últimos 7 días, y más aún, en la propia jornada electoral.
¿Qué pasará entonces en Veracruz? Después de haberle compartido, a «vuelo de pájaro», significados de «la joya de la corona» en la elección del 5 de junio para priístas y panistas, vislumbro, conociendo al votante de estas tierras, que acabará ganando el tricolor por un estrecho margen, tal como ocurrió en el 2010. ¿En dónde radicará la diferencia para que el PRI gane al PAN en esta ocasión? No hay más, en los candidatos.