
Teresa Gil/Libros der ayer y hoy
Hace casi cinco años, en 2009, nuestro país enfrentó una fuerte crisis en materia de salud, como consecuencia de la propagación del virus de la influenza AH1N1.
A partir de ahí, se fortaleció entre los mexicanos la cultura de la prevención; el gel antibacterial era ya común en bancos, oficinas públicas, restaurantes y escuelas; las compras de cubrebocas fueron masivas y el sector salud instrumentó campañas para promover mejores hábitos de cuidado, así como la vacunación de los grupos de riesgo.
Por supuesto, el gobierno federal recibió duras críticas porque muchos consideraron que las medidas eran extremas; sin embargo, fueron más los que reconocieron el acertado manejo de ese problema de salud pública, ya que lejos de ocultar las cifras de personas enfermas, se emitió una aleta pre pandémica el 23 de abril de ese año. El control y la prevención, de acuerdo con datos oficiales, costó al país mil 750 millones de pesos durante la crisis; ese año, el gasto en materia de salud alcanzó los 57 mil millones.
En diez meses, el reporte oficial fue de 72 mil 233 casos confirmados y mil 32 muertos en nuestro país. En el mundo, la cifra de fallecimientos por el virus AH1N1 fue de 18 mil personas.
Esos datos son recordados hoy por el resurgimiento de la enfermedad en nuestro país y en la entidad veracruzana.
Apenas el miércoles, la Secretaría de Salud del gobierno federal dio a conocer las estadísticas: más de 2 mil 400 casos de influenza, de los cuales poco más de 2 mil 100 corresponden al virus AH1N1. Ello representa un aumento de casi 900 casos con relación a las cifras del mismo periodo de 2013.
La dependencia habla también de 255 personas muertas de enero a la fecha, 55 por ciento más que el año pasado.
Las autoridades del sector consideran estos casos como normales por la temporada invernal y aseguran que la cifra seguirá subiendo durante las próximas cuatro semanas, hasta que concluya el mes de febrero; sin embargo, descartan que se trate de una situación de alarma, sino más bien de una enfermedad estacional.
De hecho, Pablo Antonio Kuri Morales, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud de dicha secretaría, estimó que al concluir la temporada invernal, el número de casos de influenza podría llegar a diez mil en todo el país, con 320 personas muertas, muy lejos de las cifras alcanzadas en la crisis del 2009.
En Veracruz, el secretario de salud del gobierno del estado, Juan Antonio Nemi Dib, dio a conocer ayer las estadísticas oficiales. Dijo que la entidad registra menos del 2 por ciento de los casos de influenza.
Tres personas han fallecido en el estado, como consecuencia de este mal; por supuesto, toda muerte es lamentable; sin embargo, el problema aquí es relativamente menor, si se compara con lo que ocurre en entidades como Baja California y Jalisco, que registran 27 y 26 defunciones.
Hasta ahora, más que la influenza, la principal preocupación del sector salud en Veracruz tiene que ver con enfermedades del corazón, diabetes, tumores malignos y males del hígado, que juntas concentran casi el 50 por ciento de los fallecimientos de veracruzanos. @luisromero85